Una marca te contrata para una campaña en San Sebastián. Aceptas la colaboración, bloqueas las fechas y empiezas a organizarlo todo: compras los vuelos, reservas el alojamiento y adelantas determinados gastos necesarios para cumplir con el encargo. Sin embargo, pocos días antes del viaje, la marca cancela.
A partir de ese momento surge una cuestión importante: ¿Qué dinero has perdido realmente como consecuencia de esa cancelación?
El daño emergente: el dinero que ya has pagado
El daño emergente se refiere a los gastos o pérdidas económicas que ya has asumido y que no puedes recuperar.
En una campaña publicitaria pueden aparecer, por ejemplo, billetes de avión no reembolsables, alojamiento ya pagado, reservas con penalización, desplazamientos, profesionales contratados, materiales adquiridos específicamente para la campaña u otros gastos vinculados directamente al encargo.
La clave no está simplemente en sumar todo lo que se ha pagado, sino en determinar qué parte de ese dinero se ha perdido de forma definitiva.
Caso práctico: una campaña en San Sebastián
Imaginemos que una influencer ha pagado 280 € en vuelos, 420 € en alojamiento, 120 € en transporte, 180 € en preparación y maquillaje y 250 € en material específico para la campaña.
En total, ha adelantado 1.250 €.
Si la marca cancela la colaboración, eso no significa que pueda reclamar automáticamente esa cantidad. Es necesario revisar cada gasto y comprobar qué importes se han perdido realmente y cuáles pueden recuperarse total o parcialmente.
No todo gasto es una pérdida
Supongamos que el alojamiento devuelve 300 € de los 420 € pagados. En ese caso, la pérdida real vinculada a esa reserva sería de 120 €, no de 420 €.
Si los vuelos no admiten devolución, los 280 € podrían representar una pérdida efectiva. Por el contrario, si otro proveedor devuelve íntegramente una reserva, esa cantidad ya no formaría parte del perjuicio económico.
Por eso es importante distinguir entre dinero pagado y dinero definitivamente perdido.
¿Cómo se demuestra el perjuicio?
Para cuantificar correctamente el daño emergente es fundamental disponer de documentación que permita relacionar cada gasto con la campaña cancelada.
Pueden resultar especialmente útiles el contrato o la propuesta de colaboración, los emails y mensajes con la marca, la comunicación de la cancelación, los billetes de avión, las reservas de alojamiento, las facturas, los justificantes de pago y las condiciones de cancelación y reembolso.
Cuanto más clara sea la relación entre el gasto y la campaña, más sólido será el análisis económico del perjuicio.
¿Y si había otra campaña en Sevilla?
Imaginemos ahora que, durante esas mismas fechas, la influencer también había recibido una propuesta para trabajar con otra marca en Sevilla. Sin embargo, como ya había comprometido su agenda con la campaña de San Sebastián, deja pasar esa segunda oportunidad.
Cuando la primera marca cancela, aparece una situación adicional: la influencer ha organizado su calendario profesional alrededor de una colaboración que finalmente no se realiza.
Aquí el análisis es mucho más complejo. No basta con afirmar que existía otra campaña; es necesario estudiar si esa oportunidad era real y estaba suficientemente avanzada.
No es lo mismo recibir un mensaje informal que disponer de una propuesta económica concreta, unas fechas definidas, unas condiciones pactadas o incluso un borrador de contrato.
Cuanto más documentada estuviera la oportunidad de Sevilla, más elementos existirán para analizar económicamente el perjuicio que pudo generar su pérdida.
Gastos directos y oportunidades perdidas no se analizan igual
Un vuelo no reembolsable es relativamente sencillo de acreditar porque existe un importe concreto, un pago y una pérdida identificable.
Una oportunidad profesional frustrada exige un análisis mucho más detallado. Hay que estudiar si realmente iba a materializarse, si era compatible con la campaña inicial y si existen pruebas suficientes para demostrar que se perdió por haber reservado esas fechas.
Por eso ambas situaciones deben analizarse de forma separada y con distinto nivel de exigencia probatoria.
¿Cómo puede ayudar VÍA PERICIAL?
En VÍA PERICIAL analizamos los perjuicios económicos derivados de campañas publicitarias canceladas.
Nuestros peritos economistas pueden estudiar los gastos adelantados, las cantidades recuperadas, los importes definitivamente perdidos, las penalizaciones por cancelación, la relación entre cada desembolso y la campaña y, cuando proceda, la posible existencia de otras oportunidades profesionales afectadas.
El objetivo es determinar qué perjuicio económico puede acreditarse realmente y presentar ese análisis de una forma clara, documentada y técnicamente fundamentada.
Porque cuando una marca cancela una campaña, el problema no es únicamente que el proyecto no salga adelante. También puede existir un impacto económico real derivado de todo lo que ya se había organizado y pagado para hacerlo posible.



